Esta información muy amablemente nos la hace llegar el Dr. Erasmo A. Iñiguez V., quien ha estado investigando sobre este tema desde que comenzó a detectar los primeros casos.
AFLATOXINAS
Pueden ser clasificadas según el órgano al que atacan, no obstante la mayoría produce lesiones en más de un órgano; así tenemos: hepatotoxinas, nefrotoxinas, neurotoxinas, dermatotoxinas, etc. La actividad de estas sustancias es tan alta que con sólo milésimas de miligramo por kilogramo de alimento se pueden alcanzar dosis tóxicas. Los hongos capaces de producir estas toxinas son varios, siendo los más importantes los del género Aspergillus, Penicillium y Fusarium. Estos hongos pueden crecer prácticamente, sobre cualquier producto alimenticio conservado en condiciones defectuosas y durante un tiempo suficiente.
Las condiciones ambientales existentes durante el transporte, almacenaje y elaboración industrial de los alimentas son fundamentales para el crecimiento de los hongos. Los factores a tener en cuenta son: humedad, temperatura, ventilación, presencia de insectos y microorganismos, tiempo de almacenaje, tratamientos químicos, naturaleza del producto, etc. Así tenemos que las mejores condiciones ambientales para la producción de aflatoxinas son:
Buena aireación y baja concentración de C02.
- Temperatura ambiente entre 25 y 30 grados Centígrados.
- Humedad preferentemente mayor al 85%.
- Oscuridad
La sintomatología puede aparecer de las siguientes formas:
A) Micotoxicosis aguda: cuando se consumen cantidades relativamente altas de micotoxinas. Aparecen unos síntomas específicos y claros, tal como hemorragias, hepatitis, nefritis, necrosis de la mucosa oral o intestinal, o incluso muerte. Todo ello en función de la toxina implicada.
B) Micotoxicosis crónica: en aquellos casos en los que las cantidades ingeridas son relativamente bajas. La sintomatología es inespecífica: malestar, apatía, retraso en el crecimiento, etc.
TIPOS DE MICOTOXINAS
A) AFLATOXINAS.
Existen diferentes tipos (B1, B2, G1, G2), siendo el más tóxico el B1. Casi cualquier alimento (pan, queso, judías, zumos, carne) o grano (cacahuetes, nueces, cereales) para aves es válido para el crecimiento de los hongos (Aspergillus, Penicillium) y la formación de las aflatoxinas.
En patos intoxicados con este tipo de sustancias se observó inapetencia, reducción del crecimiento, vocalizaciones de gritos anormales, picaje de las plumas, incoordinación de movimientos y convulsiones antes de morir. Las piernas y patas presentaban un color púrpura. En la necropsia se encontraron lesiones importantes en el hígado.
En pavos afectados por estas sustancias se apreció pérdida de apetito, marcha tambaleante y muerte.
En general, los síntomas apreciados en aves son: disminución en la producción de huevos, anemia por hemorragias intestinales, graves alteraciones hepáticas, síntomas nerviosos, parálisis y mayor susceptibilidad a las enfermedades infecciosas. La inmunosupresión producida por estas sustancias se explica por la atrofia de los órganos de defensa (Bolsa de Fabricio, Timo y Bazo).
La aflatoxicosis crónica suele producir tumores, fundamentalmente en el hígado, aunque también puede presentarse en el páncreas, aparato urinario y hueso.
La susceptibilidad de las aves domésticas a las aflatoxinas varía entre especies, razas y líneas genéticas.
En general, los patos jóvenes, los pavos y los faisanes son susceptibles, mientras que los pollos, las codornices japonesas y las gallinas de Guinea son relativamente resistentes.
El efecto de estas sustancias es mayor con dietas pobres en grasas, en proteínas o con deficiencias en vitamina D3 o vitamina B2.
Las aflatoxinas se distribuyen por todo el cuerpo del ave, pudiendo pasar a los huevos, y se eliminan con rapidez si se proporcionan dietas sin contaminar.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico certero de cualquier micotoxicosis puede resultar bastante difícil. Las razones son las siguientes:
- El hecho de encontrar el hongo no significa que éste haya producido toxinas. Es frecuente encontrar comida enmohecida sin micotoxinas presentes.
- Es posible que el hongo responsable haya desaparecido y sin embargo persistan las toxinas fúngicas.
- A parte de encontrar la micotoxina es necesario saber si se encuentra en cantidades suficientes como para producir enfermedad en esa especie en concreto.
- Obtener muestras de comida representativas es difícil. En un mismo saco de granos puede haber zonas contaminadas y otras no.
- Las pruebas físicas, químicas y biológicas existentes en el mercado para detectar micotoxinas no cubren todos los tipos existentes.
Una forma sencilla, no definitiva pero sí orientativa, de diagnosticar la presencia de hongos sobre las semillas es mediante la aplicación de luz negra sobre los granos para observar la coloración verde fluorescente procedente de Aspergillus.
TRATAMIENTO
En primer lugar decir que no hay un tratamiento específico para curar este tipo de intoxicaciones. Lo único que se puede hacer es:
- Eliminación del alimento tóxico y reemplazarlo por comida sin contaminar. La recuperación de las aves de casi todas las micotoxicosis es posible poco tiempo después de administrar productos libres de toxinas fúngicas.
- Administrar una terapia de soporte a base de vitaminas, aminoácidos, minerales, etc.
- Suministrar carbón activado vía oral para que impida la absorción intestinal de las micotoxinas presentes en la comida.
PREVENCIÓN
Es más fácil prevenir la exposición a estos productos que intentar tratar la intoxicación.
La prevención supone la adquisición de alimentos libres de micotoxinas, y prácticas de manejo que eviten el crecimiento de hongos y la formación de toxinas fúngicas. Siempre aconsejo a los avicultores que si tras la administración de un lote nuevo de comida empiezan a notar síntomas raros en sus aves corten el suministro de alimento, sustituyéndolo por otro de una marca distinta o procedente de otro almacén si el producto ha sido comprado a granel. Una vez esclarecida la fuente de la enfermedad se podrá volver a la comida que estaba bajo sospecha, siempre y cuando no fuera ella la responsable.
Cuanto menor sea el tiempo de almacenamiento del alimento mejor para evitar su enmohecimiento. Las bolsas de plástico selladas o recipientes de vidrio son apropiados sólo para el almacenamiento por corto tiempo, debido a que el grano se deteriora con rapidez en contenedores sin aire.
Nunca se deberían ofrecer a las aves alimentos sucios, dañados por insectos o enmohecidos.