Hoso se nos fue físicamente en la madrugada del 7 de enero de este año. Le faltaba poco menos de un mes para cumplir los trece años, junto a sus hermanos de la misma camada,ChiKi y KinKong. Hoso Eduardo era un perro bello, grande para su raza Shih Tzu y fue el más consentido de todos, porque era el que la correspondía a la dueña del macho que preñó a Mai Lin, mi bellísima perrita que me acompañó durante 17 años y que me dejó cuatro hermosos regalos, sus hijos.
Ya antes dije que Hoso le correspondía a la dueña del macho, pero ésta tuvo que viajar a España, por asuntos familiares. Como Hosito era el que se iba, yo le dí más cariño del que francamente necesitaba...reconozco que lo malcrié y como parecía un peluche,vamos a decir que no hice mucho esfuerzo.
Cuando Hoso tenía ya los seis meses de edad, apareció la "dueña" para reclamarlo. Aquel día lo recuerdo muy bien, porque mi esposo no quiso dar la cara y se quedó espiando todo, a través de unas puertas de romanilla, despidiéndose silenciosamente de nuestro querido Hoso. A mi el dolor me partía el alma y mientras le daba los consejos a la señora, lo tenía en mis brazos, apurruñado,deseando en el fondo que no se lo llevara, pero si se lo llevó.
Justo en la puerta, usé sin premeditación y alevosía, os lo juro, algo que se me ocurrió en el momento; le enseñé a la señora, cómo le gustaba a Hoso que lo cargaran, como un bebé,con la barriguita para arriba y la cabeza en el brazo izquierdo. Al fondo pude escuchar la risa reprimida de Diego.
Resulta que yo cargaba así a Hosito, lo acunaba y le hablaba bajito, le susurraba tonterías, tales como " no te vayas Hoso" que me voy a poner a llorar y seguidamente le gemía como lloran los bebés. Hoso parecía entender todo y aprendió a llorar, imitando mis sonidos. Y se nos convirtió en un juego largo, que duró seis meses.
Al día siguiente llegó Teresa a la casa para decirme que Hoso lloraba mucho y que no se calmaba, "ni siquiera cargándolo como bebé". Yo me carcajeaba intímamente, tratando de no descubrir "nuestro secreto", pero la alegría me duró poco, cuando la señora me pidió que le diera a ChiKi. ¡Qué susto me dio esa mujer!...sólo quería probar si con la compañía de la hermanita se quedaba más tranquilo. Y se la llevó también.
Toda la noche la pasé mandándoles mensajes telepáticos para que se portaran muy mal. Y eso fue lo que hicieron, pues ChiKi, al ser la más pequeñita de tamaño,siempre buscó un mecanismo de defensa y se convirtió en una verdadera amenaza para sus hermanos. Los mordía, les halaba las orejitas, los arrastraba por las colitas, para que le dejaran el campo libre a ella, al final los correteaba por toda la casa, los dejaba extenuados y atemorizados, para ella irse solita a comer como una reina. Parece que así se pasó toooooda la noche, jajajajaja.
Al tercer día, la normalidad volvió a mi casa, porque Teresa me dijo que verdaderamente ella había tardado mucho en llevarse al cachorro y con toda la vergüenza del mundo, me dijo que me lo regresaba.¡Yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesssssssssssssssssssss! Disimulé un poco y le dije que no se preocupara. Alas me faltaron para volar a contárselo a Diego.
El parto de Mai Lin fue sumamente difícil. le hicieron una cesárea porque los cachorritos eran muy grandes para ella. A las tres semanas de haber parido, fue cuando le dieron el alta médico y regresó a la casa para encontrarse que cuatro bichitos habían invadido su privacidad. Nunca supo que parió, pero aguantó el chapuzón de los invasores y los aceptó. Jamás perdió su jerarquía.
Los veterinarios que atendieron el parto me dijeron que era poco probable que los cachorritos sobrevivieran, porque necesitaban el calor de la madre y ésta evidentemente,no los podía atender, ya que estaba muy grave y débil. Así que fueron criados por nosotros, compañeros de trabajo y amigos, pues cada hora había que alimentarlos con teteritos y leche de perra (enlatada), limpiarle los culitos y pasarle una toallita húmeda por los pipicitos y las totonitas, para estimularle los esfínteres, porque eso es lo que hace la madre cuando los atiende. Todos se salvaron, KinKong,
MiMi, Hoso y la ChiKi y estaban en perfectas condiciones.
MiMi y KingKong viajaron a Caracas y se establecieron en casa de mi papá. Los otros tres, se quedaron con nosotros en Puerto Rico, donde nacieron. Cuando MiMi tenía unos cinco años, murió por un accidente,doloroso de recordar. Quedaban tres hermanos saludables y Hoso, por su condición de grandote, consentido y buenote, es el que más expectativas de vida tenía, si tomamos en cuenta los años 17 años que vivió su madre.
Todo esto se vío truncado el primero de enero. Hoso a las cinco de la mañana se hizo pipí encima de la cama (primera y única vez) donde estaba refugiado de los cohetones de estas fechas navideñas y de año nuevo. A partir de ese momento no volvió a ser el mismo perro. No ladró más, se levantaba de un sitio para echarse en otro. No quiso comer más, sólo con mi paciencia, logré que se tomara unas cuantas cucharadas de compotas ,entonces le preparé suero casero, le compré pedialyte infantil, que se tomaba casi desesperadamente. Mi esposo mi sobrina Gaby y yo, nos turnábamos para velarlo las 24 horas del día, pero Hoso no mejoraba, orinaba mucho antes de llegar al lugar acostumbrado,se avergonzaba de ello.
Tomaba medicamentos recomendados por su médico, quien había prometido hacerle una visita a domicilio,el 6 de enero , pero no quisimos esperar y esa mañana se lo llevamos, cuando observamos que Hoso tenía las mucosas pálidas y los ojos se le estaban poniendo amarillos. Antes de salir lo puse en el patio y le tomé sus últimas fotos con vida.
El doctor inmediatamente dijo que tenía una afección hepática severa, le sacó una muestra de sangre y la mandamos a analizar en un laboratorio. El doctor vino a nuestra casa y lo observó hasta las seis de la tarde, aproximadamente. Hoso guapeaba, caminaba en sus cuatro patas, pese a los días que no había comido seguía estando fuerte. Orinó muchísima cantidad esa noche y se acostó a dormir,sin quejarse.
Pendiente de él me levanté como a las 3 de la madrugada y me hice yo cargo de sus cuidados. Nos acostamos los dos abrazados en el sofá de la biblioteca. Parece que yo me dormí y una hora después, Hoso, me pidió con sus paticas y sus ojotes que lo cargara y asi lo hice. Tuve un presentimiento y me fui con Hoso cargado a buscar a mi esposo. Con su mirada se despedía de nosotros. Busqué Flores de Bach, lo acostamos en su alfombrita, lo comenzamos a sobar. Yo le hablaba y echaba gotas de angélica, sobre su cuerpo y se fue quedando lentamente dormido para siempre,su respiración se calmó y nos dejó físicamente, pero jamás lo olvidaremos,
Según las palabras del veterinario cuando, horas después de su muerte obtuvo los resultados de laboratorio,nos dijo que era un "CAMPEON",porque ningún animal, en las condiciones que revelaban los exámenes (hígado desbaratado) podía haber vivido así, tan fuerte, tan tranquilo y sin quejarse como él.
Lo demás ya lo sabemos. Hoso se alimentaba con Dog Chow,como segunda opción. Es decir, ellos comían carne, arroz y zanahorias y siempre se les mantenía la comida seca. Por su corpulencia, Hoso,terminaba de primero su comida, repasaba los otros platos y siempre se comía otro de Dog Chow, especial para mayores de siete años (razas pequeñas).
Ahora mi gran temor es que los otros tres Shih Tzu y Lila nuestra Boxer atigrada se hayan enfermado, porque en más o menos cantidades, se alimentaron con Purina. Las perritas, más sensibles, rechazaron el Dog Chow y lo vomitaron, el que suponemos contaminado,del cual tengo un resto aún y del que le aporté las referencias al personal de Purina, con quienes me comuniqué via email en dos ocasiones y ellos me contestaron para confirmarme que lamentablemente lo de Hoso había sido por la ingesta de Dog Chow.
Esta triste historia contada, me brinda la oportunidad de desahogarme y quiero compartirla, con otros dueños de mascotas que están pasando por el mismo problema que nosotros,opacado en los medios de comunicación social, por la gran tragedia nacional causada por las lluvias y porque Purina tiene pautas publicitarias en casi todos los medios audiovisuales y escritos del país, por lo tanto, tocan sus intereses.
Gracias por estar ahi.
Yoaní Sánchez
TLf. 2578048
P.D.- El recuerdo de mi perro consentido perdura hasta en mi dirección electrónica:
hoso@cantv.net
Yo he enviado escritos a la prensa e incluso a Aló Presidente Digital, porque no quiero pensar que esto pueda seguir avanzando y pasar inadvertido.