La perrarina y nuestrops hijos
Enviado por el Profesor Luis Magaldi
Posible consumo de perrarina en familias humildes preocupa a especialistas
Toxinas que mataron a perros podrían afectar salud de humanos
La doctora Maritza Rojas Martini mostró sus investigaciones para fundamentar su preocupación.
Sin ánimo de causar alarma entre la población, la directora del Centro de Investigaciones Toxicológicas de la Universidad de Carabobo (CITUC), Maritza Rojas Martini, expresó su preocupación por el efecto que podrían tener en la gente las toxinas que en días pasados causaron la muerte de centenas de perros en el país, por el consumo de perrarina contaminada, presuntamente, con aflatoxinas. La doctora, que trabajó por muchos años en el estudio de este tipo de hongos tóxicos, hizo hincapié en que no sólo los animales pueden ser afectados, “sino también la gente y lamentablemente a largo plazo, sin que ahorita se esté produciendo algún efecto agudo que podamos vislumbrar en una comunidad que le haya dado aflatoxinas a los niños”. Su preocupación surge porque precisamente, informaciones no confirmadas indican que en los barrios de la capital carabobeña, muchas madres dan a sus hijos perrarina para alimentarlos, “porque tiene una composición que de alguna manera llena los requisitos de proteínas y componentes necesarios; y además, no tienen acceso a otro tipo de alimentación”. El peor de los efectos que produce la aflatoxina es el cáncer, sobre todo si entra al organismo por vía oral. Rojas Martini expresó que la sustancia muestra la mayor carcinogenicidad oral en un amplio número de animales. De hecho, en todos los animales que se ha ensayado ha degenerado en cáncer, que no se produce de la noche a la mañana ni tiene que ver con la cantidad que se administre, según explicó la toxicóloga. A pesar de esta advertencia, las autoridades del Ministerio de Salud y Desarrollo Social han permanecido al margen del problema. Pero la doctora, quien en el pasado obtuvo premios dentro y fuera del país por sus investigaciones en la materia, advierte que deben tomarse medidas. “Le pido a las autoridades de salud que por favor alerten a las comunidades, a los barrios, que suspendan la alimentación con perrarina, porque no sabemos que marca de alimento están adquiriendo”, exclamó. Recordó: “La entrada por vía oral es la que nos debe preocupar”. Este es el problema latente, pero también es necesario resaltar el hecho de que el caso de la muerte de unas 300 mascotas ha sido un detonante. Por lo menos así lo califica Rojas Martini, quien además de mostrarse consternada por los perros fallecidos, cree que es hora de prevenir. Dio como válida la hipótesis de que si un humano consume carne o leche de una vaca que haya sido alimentada con piensos (así se le dice al alimento para animales) contaminados con aflatoxinas, estaría en un riesgo de padecer de cáncer en los años siguientes. Por eso cree en darle más importancia al control de calidad de los alimentos para animales que salen al mercado, para evitar situaciones futuras y que afecten a los humanos. De momento el retiro de los puntos de ventas y de las casas del material contaminado, como efectivamente lo está haciendo la empresa, es lo más importante, pero de ahora en adelante Rojas Martini recomienda más protección a las personas que laboran en las empresas manufactureras de alimento de animales y a las persona que, en casa, lo manipulan. “No estamos alarmando, pero vamos a prevenir” dijo. LAS AFLATOXINAS Son sustancias cancerinas en todas las especies animales. Hongos tóxicos las producen en cereales y semillas, sobre todo en el maíz, el trigo y el arroz. Crecen con facilidad en regiones con clima tropical, donde condiciones de calor, humedad y poca higiene son frecuentes. “Aparentemente parte de los alimentos para animales son fabricados con maíz y es por eso que muchos de los casos de intoxicación por aflatoxinas ha sido en aves, porque éstas son más susceptibles”, refirió Rojas Martini. La empresa Purina, que produce el alimento para perros Dog Chow, informó la semana pasada que la intoxicación se produjo por la presencia de este hongo tóxico en una de sus plantas. La experta señaló que este episodio de gran cantidad de animales muertos muestra que “estamos hablando de una intoxicación aguda por una dosis bastante grande”. Las aflatoxinas se consideran una de las sustancias más cancerinas del mundo, sobre todo la AB1, que es la que se encuentra en cereales. “Si un animal ha sido alimentado con piensos contaminados con aflatoxinas ellas se pueden excretar a través de la leche (AM1), que se puede medir y determinar. Cuando son alumbradas con una lámpara ultravioleta las aflatoxinas B1 fluorescente azul, para Rojas Martini esto significa que “un buen sistema de control de calidad podría evitar esta situación”, ya que una de las características más preocupantes de la toxina es que son termorresistentes y no mueren fácilmente al calor, incluso al que son expuestos los alimentos para cocinarlos. La toxicóloga indicó que los investigadores cuando trabajan con estas toxinas le colocamos trajes que los dejen bien cubiertos, con máscaras y guantes, porque el peor efecto puede pasar por la vía oral, que es donde ejercen su mayor efecto. “Tú puedes lo que respiras, de una manera, tragarlo”. Los laboratorios son aseados, después de trabajar con las aflatoxinas, con cloro concentrado.
Posible consumo de perrarina en familias humildes preocupa a especialistas
Toxinas que mataron a perros podrían afectar salud de humanos
La doctora Maritza Rojas Martini mostró sus investigaciones para fundamentar su preocupación.
Sin ánimo de causar alarma entre la población, la directora del Centro de Investigaciones Toxicológicas de la Universidad de Carabobo (CITUC), Maritza Rojas Martini, expresó su preocupación por el efecto que podrían tener en la gente las toxinas que en días pasados causaron la muerte de centenas de perros en el país, por el consumo de perrarina contaminada, presuntamente, con aflatoxinas. La doctora, que trabajó por muchos años en el estudio de este tipo de hongos tóxicos, hizo hincapié en que no sólo los animales pueden ser afectados, “sino también la gente y lamentablemente a largo plazo, sin que ahorita se esté produciendo algún efecto agudo que podamos vislumbrar en una comunidad que le haya dado aflatoxinas a los niños”. Su preocupación surge porque precisamente, informaciones no confirmadas indican que en los barrios de la capital carabobeña, muchas madres dan a sus hijos perrarina para alimentarlos, “porque tiene una composición que de alguna manera llena los requisitos de proteínas y componentes necesarios; y además, no tienen acceso a otro tipo de alimentación”. El peor de los efectos que produce la aflatoxina es el cáncer, sobre todo si entra al organismo por vía oral. Rojas Martini expresó que la sustancia muestra la mayor carcinogenicidad oral en un amplio número de animales. De hecho, en todos los animales que se ha ensayado ha degenerado en cáncer, que no se produce de la noche a la mañana ni tiene que ver con la cantidad que se administre, según explicó la toxicóloga. A pesar de esta advertencia, las autoridades del Ministerio de Salud y Desarrollo Social han permanecido al margen del problema. Pero la doctora, quien en el pasado obtuvo premios dentro y fuera del país por sus investigaciones en la materia, advierte que deben tomarse medidas. “Le pido a las autoridades de salud que por favor alerten a las comunidades, a los barrios, que suspendan la alimentación con perrarina, porque no sabemos que marca de alimento están adquiriendo”, exclamó. Recordó: “La entrada por vía oral es la que nos debe preocupar”. Este es el problema latente, pero también es necesario resaltar el hecho de que el caso de la muerte de unas 300 mascotas ha sido un detonante. Por lo menos así lo califica Rojas Martini, quien además de mostrarse consternada por los perros fallecidos, cree que es hora de prevenir. Dio como válida la hipótesis de que si un humano consume carne o leche de una vaca que haya sido alimentada con piensos (así se le dice al alimento para animales) contaminados con aflatoxinas, estaría en un riesgo de padecer de cáncer en los años siguientes. Por eso cree en darle más importancia al control de calidad de los alimentos para animales que salen al mercado, para evitar situaciones futuras y que afecten a los humanos. De momento el retiro de los puntos de ventas y de las casas del material contaminado, como efectivamente lo está haciendo la empresa, es lo más importante, pero de ahora en adelante Rojas Martini recomienda más protección a las personas que laboran en las empresas manufactureras de alimento de animales y a las persona que, en casa, lo manipulan. “No estamos alarmando, pero vamos a prevenir” dijo. LAS AFLATOXINAS Son sustancias cancerinas en todas las especies animales. Hongos tóxicos las producen en cereales y semillas, sobre todo en el maíz, el trigo y el arroz. Crecen con facilidad en regiones con clima tropical, donde condiciones de calor, humedad y poca higiene son frecuentes. “Aparentemente parte de los alimentos para animales son fabricados con maíz y es por eso que muchos de los casos de intoxicación por aflatoxinas ha sido en aves, porque éstas son más susceptibles”, refirió Rojas Martini. La empresa Purina, que produce el alimento para perros Dog Chow, informó la semana pasada que la intoxicación se produjo por la presencia de este hongo tóxico en una de sus plantas. La experta señaló que este episodio de gran cantidad de animales muertos muestra que “estamos hablando de una intoxicación aguda por una dosis bastante grande”. Las aflatoxinas se consideran una de las sustancias más cancerinas del mundo, sobre todo la AB1, que es la que se encuentra en cereales. “Si un animal ha sido alimentado con piensos contaminados con aflatoxinas ellas se pueden excretar a través de la leche (AM1), que se puede medir y determinar. Cuando son alumbradas con una lámpara ultravioleta las aflatoxinas B1 fluorescente azul, para Rojas Martini esto significa que “un buen sistema de control de calidad podría evitar esta situación”, ya que una de las características más preocupantes de la toxina es que son termorresistentes y no mueren fácilmente al calor, incluso al que son expuestos los alimentos para cocinarlos. La toxicóloga indicó que los investigadores cuando trabajan con estas toxinas le colocamos trajes que los dejen bien cubiertos, con máscaras y guantes, porque el peor efecto puede pasar por la vía oral, que es donde ejercen su mayor efecto. “Tú puedes lo que respiras, de una manera, tragarlo”. Los laboratorios son aseados, después de trabajar con las aflatoxinas, con cloro concentrado.
